Cuando la joven colombiana Emily Pink debutó en el porno, muy pocos nos podíamos llegar a imaginar que con ese aspecto tan inocente, ella llegaría a ser una auténtica máquina de follar. Una máquina de follar bien engrasada a la que le gusta especialmente que le den por el culo. Si a eso le unimos que le también siente fascinación por el sexo duro, ella es el combo perfecto.