Blaze Rager acude a casa de Bob Big Tula porque este le ha prometido pasar la tarde viendo series de televisión. Cuando la chica por fin llega se lleva una tremenda desilusión porque Bob la ha engañado: no tiene suscripción a Netflix. Lo que sí tiene es la polla bien tiesa y dura lista para perforar sin piedad a esta ingenua jovencita argentina cuyo cuerpo está repleto de tatuajes.