Martina Smeraldi pasa las tardes aburrida en el sofá, leyendo y masturbándose con un juguete en el culo. En eso estaba cuando Potro, su jefe, la ha sorprendido, se la ha llevado a la piscina y ha empezado a comerle el coño, algo a lo que ella ha correspondido con una mamada de arcada y abriéndose de piernas para llevarse una buena follada anal durante la cual se suceden los squirtings.